Manteniendo las tradiciones a través de EXPOTEC

Por Samantha López y Guillermina Jaramillo

La 36 edición de EXPOTEC se llevó a cabo del 18 al 21 de octubre en el Estadio Tecnológico.
La 36 edición de EXPOTEC se llevó a cabo del 18 al 21 de octubre en el Estadio Tecnológico.

Cada año, la fiesta multicultural más grande del Tecnológico de Monterrey reúne a estudiantes, profesores y la comunidad en general a vivir, sentir y disfrutar la cultura, música y gastronomía de regiones de México y Latinoamérica.

Desde su fundación en 1980, EXPOTEC se distingue por los tradicionales stands culturales dentro del pasillo interno del Estadio Tecnológico que preparan las diferentes asociaciones que pertenecen al CARE, representativas de algún Estado de la República Mexicana y de países latinoamericanos como Honduras y Guatemala, con más de 15 stands de comida de diversas regiones.

Este año, el evento se llevó a cabo del martes 18 al viernes 21 de octubre, e incluyó la participación de stands para artesanos que representan la cultura indígena de nuestro país, con el propósito de exponer al público su cultura, creencias y artículos tradicionales.

La cultura mixteca estuvo presente en el stand de la familia Vázquez López, indígenas originarios de la ciudad Huajuapan de León en el estado de Oaxaca, cuna del jarabe mixteco.

Desde hace varios años, la familia radica en la ciudad de Monterrey ejerciendo el oficio familiar: la producción y venta de artesanías, y para dar a conocer su trabajo, decidieron participar por primera vez en EXPOTEC.

En su stand se podían comprar todo tipo de productos hechos a mano, entre ellos bolsas de palma, lana e hilo, figuritas de palo fierro, monitos de lana, alebrijes,  llaveritos, canastitas, collares y pulseras de semillas, sombreros y abanicos de palma. Los precios de las piezas tenían un costo de 50 hasta 300 pesos.

En el stand ofrecían una gran variedad de artesanías oaxaqueñas.
En el stand ofrecían una gran variedad de artesanías oaxaqueñas.

La señora Lucía Vázquez, quien habla poco español, se dedicaba a tejer bolsas de palma en el stand, ante las miradas curiosas de los asistentes, mientras su hija Adriana López Vera atendía a los clientes.

“Vinimos a EXPOTEC a exponer nuestras artesanías para que la gente las conozca”, dijo López. “A esto nos dedicamos todos en mi familia; yo aprendí viendo a mis papás”.

La joven indicó que cada producto artesanal requiere de tiempo y concentración. Cada bolso requiere entre tres y cuatro horas de trabajo. Los llaveros y cosas pequeñas son más elaboradas, por lo que tardan un día entero para terminarlo.

Tras el esfuerzo, la joven compartió que se sintió orgullosa de ofrecer productos cien por ciento mexicanos, y comentó que aunque sí le gustó el concepto de EXPOTEC y a las personas les gustaban sus productos, esperaban más venta y asistencia al evento.

“No hay nada, está bien solo, casi no hemos vendido”, indicó la señora Lucía.

A pesar de ello, la familia agradece la oportunidad de participar dentro del Tecnológico y esperan que en un futuro puedan seguir colaborando en más eventos culturales que promuevan las tradiciones indígenas.

Por otro lado, también estuvo representando la cultura indígena el huasteco Domingo Bautista, quien es originario de la región Huasteca, en el estado de Hidalgo.

Domingo Bautista es curandero tradicional y representante de la cultura huasteca en EXPOTEC.
Domingo Bautista es curandero tradicional y representante de la cultura huasteca en EXPOTEC.

Bautista ha estado presente en numerosos eventos dentro del Tecnológico, y en esta ocasión fue invitado a participar con un stand y para realizar la inauguración ceremonial del evento, debido a que el señor Bautista lleva 35 años ejerciendo como curandero tradicional, y durante la apertura realizó una ceremonia tradicional para dar inicio a EXPOTEC.

“Se tiene la costumbre que al iniciar algo siempre hay que pedir permiso a los abuelitos de los lugares, el agua, el fuego, la tierra el aire. Ellos nos dan la vida, por lo tanto a ellos se les pide permiso antes de iniciar cualquier actividad”, comentó.

Dentro de EXPOTEC, el señor Bautista estaba en un stand muy llamativo y definitivamente diferente al resto de las cosas que se ofertaban en el lugar. En su puesto había una cama en donde la gente se podía acostar y él procedía a curarlos utilizando lo que él denomina como armonización ancestral.

“Estamos participando y dando a conocer un poquito de lo que es un trabajo tradicional. Nosotros queremos darle atención a la gente que trae problemas, ayuda en la parte física, la parte emocional, la parte espiritual. Yo utilizo herramientas prehispánicas como el tambor, los ayoyotes, el canto en náhuatl y le pido a los abuelitos que los asistan para que se les abra el camino hacia lo que ellos necesitan”, explicó.

Cuando le preguntamos sobre la cantidad de asistentes que han ido a ser curados nos respondió: “No es la cantidad de gente lo importante, viene la gente que lo necesita”.

Durante nuestra conversación con el Sr. Bautista, resaltó la importancia de esta clase de espacios para visibilizar las culturas indígenas. Tan solo en la zona metropolitana de Monterrey hay más de 300 mil personas de origen indígena, de quienes tan solo una séptima parte aún habla fluídamente una lengua indígena.

Es por esto que Domingo Bautista participa activamente en la asociación “Tlahuilyoliztli” Enlace de grupos étnicos, en la que trabaja para que no se pierdan las tradiciones de los pueblos originarios y en pro de la juventud indígena.

Nos dedicamos a resaltar precisamente eso, el rescate a las culturas, el rescate a las lenguas, las tradiciones, las enseñanzas de nuestros abuelos, la medicina tradicional. Cómo cuidar el medio ambiente, la tierra y el agua, como dar a conocer esto. Desafortunadamente en la ciudad se pierden muchas cosas”, explicó Domingo.

Si bien la idea detrás de EXPOTEC es mostrar las culturas que existen dentro de México, esto no se  reflejó en el evento. Con puestos de comidas de cadenas comerciales que se encuentran en los alrededores del campus, se quitaron espacios que pudieron haber sido dedicados para comidas tradicionales.

Hacer un evento una vez al año e incluir a la comunidad indígena no es suficiente, sin procesos de concientización o una difusión adecuada, su presencia se convierte en mero adorno.

La respuesta indiferente ante este evento y el poco interés por parte de la comunidad estudiantil en acercarse a estas culturas es bastante obvio, ni las artesanías ni los servicios de curación eran de los puestos más visitados.

Para las futuras ediciones de este evento (si es que habrán), será necesario un mayor esfuerzo por parte de los organizadores y rescatar el objetivo principal: dar a conocer la cultura.

Foto por: Guillermina Jaramillo.

RG