Las dos caras de Expotec

 Por Elena Urueta y Francisco Tijerina

Durante los últimos 37 años EXPOTEC ha sido conocido, tanto por la comunidad del ITESM como por externos, como uno de los eventos multiculturales más populares y exitosos organizados no sólo por una universidad, sino enteramente por su alumnado.

Esta tradicional fiesta se llevó a cabo del 18 al 21 de octubre con el propósito de promover la diversidad cultural y dar espacio a las agrupaciones estudiantiles de los diferentes estados de la república y países de dar a conocer un poco de su cultura.

Dicho evento tuvo lugar en el Estadio Tecnológico, en donde se invitó a diferentes cadenas de comida de nivel local con el motivo de presentar una variedad gastronómica a los asistentes. Desafortunadamente, éstos se llevaron una sorpresa al encontrarse con nombres y comidas que se pueden ver y visitar en los alrededores del Distrito Tec y que promueven pobremente la diversidad gastronómica de los distintos estados del país.

Por distintas renovaciones que el campus ha estado teniendo desde el lanzamiento del proyecto Distrito Tec, las últimas dos ediciones del evento se han realizado dentro del estadio (elemento que eliminó visibilidad clave para el evento) y, a causa de la demolición del estadio para la posterior edificación de uno nuevo, esta fue la última edición realizada en ese espacio.

Al caminar entre los estantes del área de comida, se podían ver los clásicos burritos, tortas y tacos. Lo que escasamente se podía observar eran los pabellones culturales construidos por las distintas agrupaciones estudiantiles. Las personas tenían que buscar, entre señalamientos hechos a mano y de un tamaño inverosímil, el camino a dichos pabellones escondidos entre los pasillos del estadio. Al entrar, se podía finalmente ver la esencia de EXPOTEC, llamativos estantes de los estados del país que mostraban con orgullo artefactos que representan su cultura y puestos con coloridas artesanías hechas con precisión y minuciosidad. Dicho espacio les es cobrado a las distintas asociaciones regionales y extranjeras para promover sus culturas y la inversión es raramente recuperada a causa del alto costo y la poca difusión.

Las personas que atendían las ventas en estos puestos en su mayoría eran personas de origen indígena. Con esto se cuestiona la visión sobre la cultura y cómo se rezaga a las personas indígenas a vender artesanías para demostrar la multiculturalidad de los estados. Dichas personas seguramente se vieron ante la problemática idiomática, ya que no hablaban en su totalidad español o mínimo no con fluidez. Dicha barrera no fortaleció la inclusión de los invitados con la comunidad estudiantil.

A lo largo del día alumnos de diferentes grupos culturales como baile, música y otros, ofrecían breves demostraciones mientras que los asistentes comían dentro del recinto.

Los conciertos de Expotec que dieron espacio musical a todo el evento

Con la promesa de hacer un mejor evento, después de las quejas e inconformidades que han tenido los estudiantes en las últimas ediciones, los organizadores realizaron una campaña previa con un video de bajo presupuesto, mal producido y con una idea plagiada de la última campaña del sitio YouTube para festejar un año más de labores. Además de esto promovieron una revelación sorpresa con una caja en medio del campus en la cual se escondía “algo”. Al final de cuentas dicha sorpresa sólo contuvo la lista de artistas invitados al evento, lista que no sorprendió a nadie.

A pesar de las constantes quejas del actual alumnado, exalumnos y público en general que consume el evento, los organizadores y miembros de la Federación de Estudiantes buscaron hacer hincapié en que la organización del evento fue realizada enteramente por estudiantes con una carga laboral y de estudio habitual como la de todos y que se esforzaron mucho. Algunos otros comentaban con ahínco que el evento fue un éxito y que fue el mejor hasta la fecha. Este discurso, como de secretaría de gobernación mexicana, no opacó las quejas y exigencias de las personas que tienen años asistiendo al evento y observan una constante caída en la calidad del mismo.

La participación estudiantil se ha visto afectada en los últimos años y esto se nota en la calidad de los eventos que se tienen. Si bien es notorio que la cantidad de eventos, por más pequeños que sean, ha ido en aumento. Esto, aunado a la ola de festivales musicales, podrá ser uno de los causantes de la exigencia de mayor calidad a eventos como EXPOTEC que presumía de ser el evento más grande en latinoamérica organizado por alumnos. El público regiomontano, sin dudas, ya tiene una serie de puntos de comparación en su métrica de calidad en eventos culturales.

Fotografías cortesía de: Expotec.

KD