Almas vacías, bolsillos llenos

Durante la inauguración del foro “Impulsando a México”, el presidente de la República Mexicana, Enrique Peña Nieto afirmó que ningún presidente se despierta pensando en “joder a México”.

Lo que sí hay que darle a Peña Nieto es la razón es sus palabras, pues ningún presidente se postula pensando como acabar por su país, al contrario. La cuestión está en lo que hay detrás de este comportamiento que invade a todos nuestros políticos como una enfermedad inmediata de poder.

“Los políticos no son los victimarios, ellos no son los criminales abusivos que creemos. Los políticos en mi país son las víctimas de un sistema que los esclaviza. Han perdido la noción del valor, del amor, de la amistad, del arte, de la familia, del sexo, de lo humano, de la especie, de construir, de compartir; han perdido el valor de la vida; su cuerpo grita por un alma perdida y se quema y se revuelca y suplica. Sin esperanza de llenar jamás el vacío consumen valores materiales.”, menciona el poeta José de la Serna en su poema “Palabras de Plomo”.

Una de las preguntas más debatidas por el ser humano ha sido ¿El dinero hace la felicidad? Algunas opinan que sí, otras que no y otras que no pero que sí influye. El capitalismo ha creado un cambio en la sociedad actual, ya que hoy en día el hombre vive para la economía y se inutiliza en el consumismo, dándole mayor importancia a lo material, en vez de valorar el hombre en sí. El capitalismo ha creado un hombre individualista, materialista, egocéntrico y se pierde la esencia del mismo para vivir para la tangible y vano.

Son las cosas materiales las que han llevado al ser humano a orientar su propósito de vida al éxito y no a la vida misma. El capitalismo ha orientado a la sociedad a encontrar la felicidad dentro de lo material, como lo es el dinero o la posición social, en vez de encontrar la felicidad en la vida misma y el ejercicio de ella.

En el caso de los mandatarios de nuestro país, al contener tanto poder terminan por inclinarse hacia lo material como un medio para llenar el alma, enfocándose en el poder y en el dinero, en vez de mirar más allá de sus bolsillos hacía las miradas perdidas de cientos de mexicanos que viven bajo la pobreza. Se trata de casa blancas de millones, aviones presidenciales, yates, remuneraciones explícita y termina en un enriquecimiento ilícito. Lejos de realizar que lo material no es lo que da la felicidad, si no que son las cosas que no nos cuestan, como la familia y las amistades, las que de verdad llevan a la felicidad.

RG