El costo aturde a la FIL de Monterrey

Por Francisco Tijerina

Con un público aproximado de 180,000 personas, dio cierre la XXVI edición de la Feria Internacional del Libro de Monterrey.

A pesar de la nueva medida aplicada, de instaurar una cuota de entrada, por el comité organizador de la FIL, los números de asistentes a la feria estiman un 90% de lo esperado por los organizadores. Las numerosas quejas que se hicieron presentes entorno a la aplicación de la cuota no dieron más que una baja de 50,000 personas con respecto a las que visitaron la feria el año pasado, según información que provee el diario Milenio.

Esta es la versión número 26 de la FIL en Monterrey
Esta es la versión número 26 de la FIL en Monterrey

Según información proveniente del boletín de prensa otorgado al final de esta feria, “los números de la encuesta aplicada a visitantes en la Feria resultaron dentro de las metas establecidas por el Comité Organizador. El 95% del público adquirió por lo menos un libro, y el 57% compró cuatro títulos o más —cifras superiores a la edición 2015—; el 97% del público evaluó el evento como excelente o muy bueno, y el 99% afirmó que regresará el próximo año”. Dicho esto se puede establecer la depuración de merodeadores en la feria quienes sólo consumían espacio y no libros en los anaqueles de las distintas editoriales presentes.

La FIL de Guadalajara

La medida de establecer un costo de acceso a la feria no es una novedad entre las distintas ediciones que se tienen en el país, tal es el caso de la FIL de Guadalajara que mantiene un costo de acceso de 20 pesos para su feria. Lo que más llegó a cuestionar, sin embargo, a los consumidores de la feria era la calidad de la misma y el costo–beneficio que podrían obtener de ella por el precio indicado.

Si se deben de comparar las ferias, se puede nombrar –gracias al boletín de prensa– a Marina Perezagua, Ava Dellaira, Elizabeth Eulberg, Álvaro Enrigue, Guillermo Arriaga, Elsa Cross, David Toscana, Jorge Zepeda Patterson, Benito Taibo, Antonio Ortuño, Bernardo Fernández, Antonio Malpica, Francisco Haghenbeck, Alejandro Marcovich, Rafael Loret de Mola, Sanjuana Martínez y Francisco Cruz como algunos de los literatos presentes en el evento en Monterrey. Por su parte, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara contará con la presencia de autores como Mario Vargas Llosa, Lydia Cacho, George R. R. Martin, Arturo Pérez-Reverte, Alberto Chimal, Fito Páez, Elena Poniatowska, Laura Restrepo, Cristina Rivera Garza, Carlos Ruíz Zafón, Paco Ignacio Taibo II, Juan Villoro y Jorge Volpi, entre otros.

No se establece que una feria sea mejor que otra por sus invitados, pero la realidad es que la lista de invitados de la versión regiomontana de la feria del libro es mucho más escasa que la de su versión tapatía. Y no sólo se puede ver en ese rubro, dentro del marco del evento a la feria del libro de este año se incluirán, además, eventos culturales para festejar el Festival Latinoamericano de las Artes.

Las presentaciones fueron numerosas y vistosas
Las presentaciones fueron numerosas y vistosas

La Feria del Libro de Guadalajara, además, entrega premios como el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances y el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz, además de otros siete premios en colaboración y seis homenajes distintos.

Esta feria tuvo casi 800,000 asistentes a sus últimas dos ediciones y su estrategia de establecer un costo no ha afectado esto. El asunto resta en preguntarse si el problema con la baja en asistencia a la FIL de Monterrey recae en la nueva medida, en la falta de atractivos o si es una cuestión cultural que atañe la cultura regiomontana. Porque eso sí es claro, la queja del costo fue grande y sin lugar a dudas pudo atraer que algunos asistentes poco asiduos desistieran este año, pero eso no se podría desligar de la cultura regiomontana y su poco consumo cultural.

Alianzas

Se pueden considerar como aciertos las alianzas que realizó este año el comité organizador con CONARTE y la UANL, que, aunque se venían haciendo en años anteriores, tuvieron una fuerte presencia en esta edición.

CONARTE, según el comunicado, celebró el VII Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes, el VI Encuentro Internacional de Fomento a la Lectura,  lecturas literarias de Días Feriados y el programa de espectáculos infantiles en el escenario de La Mitotera.

Mientras tanto, la UANL dio alrededor de 80 presentaciones, lecturas y charlas relacionadas con sus proyectos editoriales, literarios y de divulgación científica.

Es importante remarcar los nexos creados por la versión tapatía de la feria del libro y las carencias que tiene la versión regiomontana sobre el mismo. Es probable que el comité organizador de la FIL de Monterrey vaya a tener esforzarse un poco más en los próximos años para poder alcanzar a su versión hermana.

Sin duda hubo un gran espacio atractivo dirigido a niños
Sin duda hubo un gran espacio atractivo dirigido a niños

Aunque los públicos metas en ambas ferias son distintos por la diferencia cultural encontrada en ambas ciudades, es bueno recalcar que deben de reconocer bien a su público y una de sus tareas más importantes es promocionar la cultura y fomentar la lectura de todo tipo (en especial de la literatura). Lo cual, ciertamente, realizaron de manera continua al desarrollar espacios infantiles creativos y entretenidos que funcionaron a lo largo del encuentro cultural.

El costo no debe de representar la caída de la FIL y mucho menos de la cultura y será labor del gobierno y los organizadores seguir buscando mejores medidas para incentivar la asistencia regiomontana a estos eventos.

Fotografías cortesía de la FIL Monterrey.

KD