Dos horas de Natalia Lafourcade

En punto de las 9:15 P.M. el Auditorio Banamex se oscureció en su totalidad y el sonido de un chelo inundo la acústica del recinto, en un strappy dress de encaje floreado azul marino, entró Natalia Lafourcade al escenario cantando Vámonos Negrito.

Natalia Lafourcade, cantautora mexicana.
Natalia Lafourcade, cantautora mexicana.

Por Rosa González

La cántate mexicana visitó el Auditorio Banamex en la ciudad de Monterrey el 22 de octubre, en una noche fresca y despejada. “Es un placer estar con todos ustedes para presentar la música de Hasta la Raíz”, presentó Lafourcade, para iniciar con la canción que titula el álbum discográfico más reciente de la compositora, “raíces de nuestro origen de no olvidar de dónde somos… que nos tejen como seres humanos y para los seres que se nos fueron hasta la raíz”.

Dentro de una de las canciones más destacadas de la compilación se encuentra Lo que construimos, la cual apasionó el cantar de los asistentes acompañado de un solo del trompetista de la banda.

Lafourcade no solo es cantante y compositora, sino que también se caracteriza por tocar varios instrumentos entro ellos el teclado, sentándose frente a el y contado una reflexión acerca del símbolo universal de paz: la paloma. Y uno de los momentos más históricos en la historia de Colombia, “lo importante de estar conectado con esa complicidad y la paz interior… formando parte de un todo, palomas blancas”.

Un aplauso uniforme dirigió el inicio de la más popular de sus canciones en su trayectoria: En el 2000. Y como es costumbre Natalia Lafourcade no dejo al público regiomontano sin una pequeña revelación acerca de esa canción, la cual escribió durante la secundaria para exponer todos su traumas de la adolescencia, uno de ellos “estar enamorada de Gael García”, aunque el actor no figure en la canción forma parte de todo aquello que para Natalia es un sueño hecho realidad, ya que Gael fue su presentador en un evento y Lafourcade tuvo la oportunidad de abrazarlo como si fuera una jovencita de nuevo.

Pequeños detalles como esos hicieron el concierto muy ameno, lleno de historias, reflexiones, de bailes coquetos y llenos de alegría al son del folclor de la música de Lafourcade. La banda, con integrantes de varios sitios de Latinoamérica como Colombia y Cuba, y la mismísima cantante transmitían una vibra excepcional como solo ella, acostada en el suelo del escenario con una sonrisa entregándolo todo cantando el coro de Mi lugar favorito.

Natalia no fue la única en bailar en el escenario del recinto, Aventurera se vio acompañada de unos cuantos chavos y chavas que cantaban y bailaban junto con Natalia, vestidos en collares y coronas de flores.

Diez minutos para las 11:00 P.M. “finalizó” con su éxito Ella es bonita, dedicándola de la manera más pacífica a su ex y a la “bonita”.

Con solo un par de luces del escenario encendidas entre la oscuridad del auditorio, el clásico “otra, otra” del público aclamaba una última canción de la interprete mexicana, entre gritos, aplausos y vitoreós algunos pedían la canción Pato. Pero Lafourcade regreso con las líneas de Para que sufrir.

Sin embargo Natalia Lafourcade cerró con broche de oro esa noche, no con un tema de su álbum Hasta la raíz, ni con uno de su autoría… sino con una canción del Divo de Juárez y dedicada para él “donde quiera que este, nos escuche”. Ya no vivo por vivir, fue el tema seleccionado para despedirse.

Con un gracias, un beso al público y un hasta la próxima, Natalia Lafourcade abandono el escenario.

Fotografía: Nueva Prensa

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