Mónica Azuela: El Plebiscito Colombiano

Por Francisco Tijerina

Mónica Azula Zubieta, originaria de Bogotá, Colombia, nos comparte, desde México, su visión del resultado del plebiscito por la paz en Colombia.

Mónica Azula estudia en el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey, en un intercambio académico. Ella es proveniente de la Pontificia Universidad Javeriana donde realiza estudios para titularse de dos carreras, administración de empresas y comunicación organizacional.

En días pasados el plebiscito ciudadano para determinar si las condiciones bajo las cuales se firmaba el tratado de paz entre el gobierno colombiano, liderado por Juan Manuel Santos, y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) dio como resultado un negativo. Con una participación menor al 40% de la ciudadanía, el tratado de paz quedó descartado por la población colombiana.

Azula, como muchos, no estuvo presente en su país cuando se suscitó la votación. Pero como toda la comunidad colombiana, su opinión frente al acuerdo es importante. “A pesar de que no estaba de acuerdo con algunos de los puntos del acuerdo, ya que incluía intereses políticos ajenos al conflicto y que no logre entender en su totalidad las 237 páginas de extensión. Mi voto hubiera sido por el sí, debido a que yo no he vivido la guerra y la población que sí lo ha hecho estaba de acuerdo con aquellos puntos. Entonces por amor y solidaridad a esas personas que viven día a día con el conflicto le hubiera dicho sí al plebiscito”, comenta Azula al cuestionársele sobre su opinión sobre el acuerdo.

Estar lejos de casa, durante este tipo de sucesos, es siempre difícil. “Me dolió, me inundé en lagrimas, me dio tristeza, rabia pero más que todo impotencia no sólo por estar a distancia si no porque no hice nada anticipadamente para que ese resultado no fuera así”, dice Azula. Y es que esta toma de decisiones es de las más importantes para el país en los últimos 50 años.

“No he tenido que vivir la pérdida de una familiar, ni mucho menos una masacre. Por 4 horas mantuvi

Mónica se encuentra actualmente realizando su intercambio académico en el Tecnológico de Monterrey.
Mónica se encuentra actualmente realizando su intercambio académico en el Tecnológico de Monterrey.

eron a mi papá secuestrado en una ocasión y existe una negación al tratado de paz por parte de mi familia ya que no planean pagar sus impuestos para mantener durante dos años a los reinsertados. Entonces, aunque soy ajena, por un efecto “dominó” sí ha afectado decisiones familiares”.

Mónica cree que el plebiscito afecta y afectará de manera sustancial a la imagen internacional de su país, ya que próximas inversiones y nuevos proyectos iban en camino y de la mano de este acuerdo de paz. Internamente, el colombiano es reconocido como una persona capaz de cumplir y luchar por sus metas. Ella sabe  que aunque no haya una paz legal se seguirá trabajando internamente por buscar una.

Al cuestionar a Mónica Azula sobre el papel que tomará a partir del negativo para el plebiscito, ella comenta que “para mí esto simplemente significó un motor para seguir representando a mi país en todo lugar. Significó que cada día de mi vida trabajaré por caminar y buscar esa paz de la que todos hablamos y creíamos que se iba a encontrar en un papel”. Seguido por qué sigue para el país, ella comenta que “nadie sabe qué sigue para Colombia, es posible que las negociaciones tomen bastante tiempo y este tema quede como un historial más en las redes sociales hasta que se solucione”.

Frente a la incredulidad democrática que se vive en el ambiente internacional, se le preguntó a Azula sobre lo que opinaba, asemejando el caso a la candidatura del republicano Donald Trump a la presidencia estadounidense y la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. Ella considera que el puro hecho de que Trump sea candidato a una presidencia como la de Estados Unidos, un país con tanto poder y peso político, es ya un síntoma de lo mal que estamos en la dimensión política y democrática mundial.

Entre las novedades más grandes para Colombia, el presidente Juan Manuel Santos fue elegido para que se le otorgase el Premio Nobel de la Paz por su labor frente a las FARC. Esto no toma por sorpresa a muchos y para Mónica Azula es una manera de hacer énfasis en la importancia de la paz y en el gran trabajo que se está haciendo por construirla en su país. Sabe que cualquier buena noticia y buen foco que se ponga frente a Colombia es para estar congratulada y le da mucho orgullo. Aunque no considera que el presidente Santos sea la mejor persona o la persona adecuada para ganar el premio, reconoce el trabajo que ha venido haciendo junto con las FARC para desestimar la guerrilla y construir la paz.

Ingrid Betancourt, una ex-rehén de la guerrilla, considera que las FARC también merecían ese premio. Reconoce en demasía el trabajo realizado por Santos, quien, a su juicio, ha trabajado casi solo y enfrentándose contra todos para la construcción de estos acuerdos. Aunque ella se vio afectada por las FARC, y reconoce que le fue difícil el aceptar esto, sabe que el trabajo por la construcción de la paz es bilateral.

La responsabilidad ya no recae sólo en el gobierno o en las guerrillas, puesto que la sociedad ya apuntó a su posición frente al hecho. La paz en Colombia es un asunto multilateral que se tendrá que construir en todos los frentes posibles.

Colombia está justo dentro del lente internacional y tendrá que buscar maneras para ser ejemplo de paz para los demás países. La guerrilla no es la única lucha con la que han tenido que mantenerse en pie los colombianos, el narcotráfico los golpeó social e internacionalmente de una manera muy dura, pero los colombianos han demostrado que tienen las ganas para revertir lo negativo que les sucede y convertirse en ejemplos para las luchas sociales en favor de la mejora continua. La paz que tanto busca Colombia se seguirá construyendo, poco a poco, y agentes como el comité Nobel dan garantía de ello.

Mónica Azula Zubieta es directora de comunicaciones en Re-evolución DeMente, una organización que busca promover la participación ciudadana y la apropiación de espacios públicos para la mejora social.

Fotografías cortesía de Mónica Azula.

A.P.