Mandalas, un medio de autocuración creativa

Por Samantha Dalai y Guillermina Jaramillo

Colorear mandalas es una forma de terapia artística para relajar la mente y el cuerpo.
Colorear mandalas es una forma de terapia artística para relajar la mente y el cuerpo.

Vivimos en una sociedad en donde abundan problemas relacionados con el trabajo, la escuela, las relaciones personales, la salud o el hogar, que con el tiempo pueden llegar a provocar trastornos emocionales como el estrés, la ansiedad y la preocupación no sólo en adultos sino también en niños y jóvenes.

Lo anterior provoca que se busquen diferentes alternativas para lograr la estabilidad física y emocional, y una de ellas es la terapia artística.

De acuerdo con la Asociación Americana de Terapia del Arte, en las terapias artísticas se utilizan los medios del arte, el proceso creativo y la obra resultante con el objetivo de explorar sentimientos, resolver conflictos emocionales, fomentar la auto-conciencia y manejar el comportamiento para reducir la ansiedad y aumentar la autoestima.

En la actualidad, estas prácticas se aplican en hospitales, centros psiquiátricos y de rehabilitación, en escuelas o de manera privada para mejorar el bienestar físico, mental y emocional.

Y una de las técnicas más populares de arte terapéutico es colorear mandalas, que son representaciones simbólicas espirituales utilizadas en el budismo y el hinduismo.

La palabra mandala viene del Sanskrito y significa literalmente círculo. Su elaboración es una técnica antigua en las tradiciones de la India principalmente en el budismo e hinduismo tántrico. También es una parte esencial de los rituales en el budismo tibetano incluso llegando a la construcción de templos en forma de mandalas.

Mandala tibetano
Mandala tibetano

Los mandalas se hacen de diversos materiales, desde grabados sobre madera hasta efímeros diseños realizados en arena de colores pero su objetivo es el mismo: ayudar a quien lo elabora en su meditación y entrar en un estado de conciencia libre de distracciones.

La forma del mandala representa la eternidad y los ciclos presentes en la vida y al crear estas figuras las personas entra en estados profundos de meditación.

Una de las prácticas más interesantes en torno a los mandalas es la del budismo tibetano donde pasan días y días elaborando un intrincado diseño en base a arena de colores y una vez terminado es deshecho por los mismos monjes, esto habla de la aceptación de esta corriente ideológica frente a la impermanencia de las cosas y el desapego material.

Dentro de estas tradiciones la elaboración de estos patrones cumple diferentes funciones, puede ser ofrendado hacia una deidad en particular y se coloca una representación de esta en el centro del mandala, también puede representar la tradición budista y sus enseñanzas. Otra representación popular es la de un palacio metafórico, con cuatro salidas hacia cada punto cardinal y cada capa del mandala representando una virtud que se debe adquirir antes de poder entrar a este palacio.

La meta de la representación de los mandalas es la misma, que la persona que la elabora se acerque un poco a la iluminación, creando el mandala y yendo desde fuera hasta llegar al centro y conectar así con los símbolos o deidades representadas en el dibujo.

Esta tradición ancestral es utilizada hoy en día como medio terapéutico y de meditación que comienza con el proceso de elección de un mandala, la observación de las figuras en blanco y negro, para después pasar a colorearlo, actividad que tranquiliza, relaja y fomenta la creatividad.

Las formas y los colores que se utilicen reflejarán el ser interior de la persona, que se deja llevar únicamente por su instinto y creatividad.

De acuerdo con la asociación Mandala Coloring Meditation, esta técnica mejora la meditación, el balance del cuerpo, mente y espíritu, logra una conexión espiritual, amplía la creatividad y  aumenta la conciencia de sí mismo.

Aunque colorear dibujos parecía ser una actividad exclusiva para niños, ahora se está convirtiendo en una tendencia para personas de todas las edades, incluso se convierte en una actividad entre padres, madres e hijos.

“Lo que me motivó a pintar mandalas fue la combinación de colores. Me encanta colorear y me siento cómoda, es algo que disfruto y como es un método de relajación, no piensas, y hay miles de combinaciones por hacer”, indica la diseñadora industrial Mayte Macedo, quien disfruta el arte de pintar mandalas.

Otra característica de los mandalas es que cada persona tiene la libertad de pintar su dibujo con cualquier técnica y material disponible.

“Puedes colorear con acuarelas, plumones, gises y diferentes estilos. Es una actividad para todos”, dijo Macedo.

Asimismo, la práctica de esta actividad en los niños los ayuda a fomentar la atención y la concentración, favorece el desarrollo de la psicomotricidad, la creatividad e imaginación, reduce el estrés y la ansiedad, ayuda a desarrollar la paciencia y la constancia, y estimula su sentido estético.

Esta actividad, además de sus fines terapéuticos, también aporta beneficios psicológicos a quienes lo practican.

La psicóloga Catalina Rodríguez Pichardo señala que el colorear mandalas tiene un impacto psicológico porque se maneja como una forma de expresión a través de las artes del ser interior y hasta de conexión espiritual.

“Muchos seres humanos cuando tienen esa oportunidad de conectar con su interior y con su espiritualidad, psicológicamente son capaces de lograr catarsis. Esto ayuda a que las personas que suelen tener problemas en expresar sus sentimientos, puedan liberar esa tensión”, indica Rodríguez.

La especialista señala que al crear obras de arte o dibujar y pintar se utilizan y estimulan ambos hemisferios del cerebro.

“Al crear y no sólo colorear mandalas, se podría estimular el lado izquierdo porque se usa en la estructuración de las mandalas y el razonamiento del diseño dándole un significado. Mientras que el hemisferio derecho es estimulado por la confección de forma espontánea e intuitiva”, expresa.

No obstante, la psicóloga advierte que no es tanto el colorear mandalas lo que produce beneficios psicológicos, sino el estimular las artes.

“Las artes se pueden convertir en un medio de expresión del yo interno, del desarrollo de la motricidad fina, la expresión de las emociones, interiorización personal y autocontrol porque se tiene la oportunidad de llevar su propio ritmo y proyección de los procesos cognitivos y emocionales”, indica Rodríguez.

Por lo tanto, anímate a realizar tu propio mandala y adéntrate en un proceso de relajación mental a través de esta técnica ancestral.

Foto por: The Mandala Company, Ancient.

MB

A.P.