Los Juegos del Hambre, Kylie Jenner y un escándalo sin resolver

Comparación de los labiales de Jennner y los de Colour Pop
Comparación de los labiales de Jennner y los de Colour Pop

Se ha servido la polémica. Hace no muchos meses la joven Kylie Jenner lanzaba al mercado su propia línea de maquillaje. Los primeros artículos en ver la luz fueron sus labiales. Se agotaron en cuestión de segundos. Con tan solo tres tonos disponibles: Candy K, Dolce K y TrueBrown K. Kylie además, abrió su web para promocionar sus labiales, lipkitbykylie.com. La página se colapsó y la mitad de las potenciales consumidoras se echaron las manos a la cabeza por no poder adquirir ni uno solo de los labiales  Hubo quien además “fue víctima de un robo” esto es, una vez añadido el producto al carrito virtual, al no ser procesado en un tiempo determinado el artículo desaparecía. Plof. (Si Effie Trinket de los Juegos del Hambre se hubiese erguido como árbitro de la contienda, se habría escuchado algo como: “¡Que comiencen los septiuagésimos Juegos del Hambre!”)

Las malas lenguas (que campan a sus anchas por los lares de Internet) además afirman que lo que sucedió con la web y los labiales de Kylie no fue fruto del éxito, sino una estrategia de mercadotecnica muy bien formulada: muchísima propaganda y expectación ante la llegada de un producto al mercado de cual solo saldrían a la venta unas pocas unidades. Obviamente este superlanzamiento solo puede ser realizado por alguien del clon Jenner- Kardashian. Por si fuera poco, Jenner estuvo en el punto de mira hace ya algún tiempo al popularizarse una técnica en las redes en la cual se pretendía

El popular aparato para agrandar los labios
El popular aparato para agrandar los labios

n conseguir unos labios más voluptuosos (justo como los suyos) con un aparato (que más bien parecía salido de la Inquisición). La técnica, además de peligrosa era inefectiva: la propia Kylie admitió que sus labios (deseados por medio universo) eran fruto de la cirugía estética. ¡Sorpresa!

Y Kylie atrae la polémica como si fuese un imán. Ahora una teoría conspiratoria se ha formado en torno a sus labiales. Pero primero debemos explicar -en defensa de Kylie- que se lanzaron más labiales al poco tiempo. Pero no fue suficiente, sino más bien caldo de cultivo para la envidia, la codicia y el odio hacia Kylie. Hay quien alcanzó a comprar en las dos ocasiones (y no sabemos muy bien cómo) y observó -rizando el rizo- que los labiales lanzados en la primera ocasión (noviembre de 2015) no eran iguales que los de entonces (diciembre 2015). Stephanie Nicole, youtuber, beauty blogger y persona observadora detectó que el labial Candy K era mucho más rosado y con una fórmula más ligera, a diferencia del Candy K “original”. Y la polémica seguía rondando a Kylie, esta vez ha sido porque Stephanie Nicole insiste que el labial Candy K es una copia exacta al Clueless de la conocida marca Colour- Pop. Aparentemente no pasa nada porque en el mundo del maquillaje existen múltiples clones (o dupes como les llaman los americanos). La polémica no hizo más que crecer y popularizarse cuando la famosa Nikkie Tutorials tuiteó: “Let’s say you want the kits but not spend the money, pay close attention to Colourpop’s ‘Clueless,’ ‘Beeper,’ and ‘Limbo.’” (Digamos quieres conseguir los kits [los labiales venían con un perfilador, de ahí lo de kit] pero no quieres gastar dinero, presta atención a los labiales Clueless, Bepeer y Limbo).

Lo curioso no es solo que los labiales (en teoría) provengan del mismo laboratorio, sino que además son idénticos en textura: líquida, fácil de aplicar, en acabado (un acabado mate) y también en el envase (o packaging). Lo que no es lo mismo es el precio: el kit de Kylie alcanza los 40 USD más gastos de envío. En cambio, los labiales de Colour- Pop tienen un precio de 5 USD. Es decir, si nos decidimos por un labial de los de Kylie (y somos capaces de conseguirlo) hemos echado a perder la oportunidad de tener 8 (sí, ocho) labiales de Colour- Pop. Claro, esto indignó a media comunidad maquillística, y es que no es de extrañar. La misma empresa, los mismos productos pero distinto precio. La imagen de Kylie Jenner añade 35 dólares americanos a cada labial. Hay quien puede argumentar (muy acertada y quisquillosamente): “pero L’Oreal y Urban Decay pertenecer a los mismos laboratorios y los precios son distintos”. Sí, es cierto, pero ni Urban Decay ni L’Oreal tienen (o han tenido) problemas en admitir su parentesco. Además, no es lo mismo constituir una imagen en torno a una persona que en torno a una marca: la primera no tiene mérito alguno, la segunda lleva veinte años en el negocio de la cosmética.

No obstante, esta solo es una teoría conspiranoica (bastante creíble si echamos un vistazo a los swaches-muestras que las beauty bloggers hacen en sus manos para comparar los tonos-). Si algo podemos sacar en claro de toda esta retahíla de escándalos es que Kylie no ha salido muy bien parada ante sus fans. ¿O sí? La gente continúa comprando -desesperadamente- sus nuevos productos (excepto sus eyeliners, que parecen ser la oveja negra de la colección) como su paleta, agotada en cuestión de horas. Que comiencen los juegos del hambre.

Fuente: labellezaatualcancechic.blogspot.com

Fuente: viendo.me

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