Jorge Lorenzo Flores, el placer de la realización audiovisual

Por Guillermina Jaramillo

Jorge Lorenzo Flores imparte clases a los alumnos de comunicación y periodismo del Tecnológico de Monterrey.(1929), del director Dziga Vértov
Jorge Lorenzo Flores imparte clases a los alumnos de comunicación y periodismo del Tecnológico de Monterrey.

A los 15 años, cuando comenzaba la preparatoria, Jorge Lorenzo Flores Garza tenía muy claro que su perspectiva de vida estaba directamente ligada a crear realización audiovisual.

“Siempre he estado interesado en la pintura y el dibujo. Aunque de muy chico lo interrumpí, de alguna manera volví al cine por el interés en la imagen, y luego eso se convirtió en la producción de imagen audiovisual hecha con la mano”, expresó Flores, quien es originario de la ciudad de Monclova, Coahuila.

Desde entonces, las artes plásticas y el cine narrativo se convirtieron en una constante. En 1996 inició sus estudios profesionales en el Tecnológico de Monterrey, cursando la licenciatura en ciencias de la comunicación. En el 2004 realizó una maestría en cine en San Francisco Art Institute.

El realizador se inclinó principalmente en la producción de películas grabadas en celuloide o “a la antigua”, debido a que éste material plástico se utilizó en la industria cinematográfica y fotográfica antes de que las películas de acetato fueran introducidas en la década de 1950.

“La forma en que yo trabajo con el cine no es necesariamente la del cine tradicional, que es narrativa y actores; es más realización como producción de artes plásticas aplicadas al cine”, indicó.

Al cuestionarle sobre su género favorito, Flores no muestra un favoritismo claro.

“Es más bien lo que me dan los proyectos, las películas, dependiendo del género, porque puede haber una película de terror que me movió mucho o una película histórica o de ciencia ficción. No es tanto el género pero definitivamente estoy mucho más involucrado y me interesan mucho las propuestas de cuestionamiento que se dan en la realización audiovisual de tipo experimental, video arte, que no es un género pero sí es un área de trabajo”, compartió.

Su película favorita es El hombre de la cámara (1929), de Dziga Vértov, director de cine vanguardista soviético cuyas obras experimentales revolucionaron el género documental.

Esta película, considerada parte documental y parte arte cinematográfico, sigue a una ciudad de la Unión Soviética en la década de 1920 desde la mañana hasta la noche, e incluye escenas de la vida cotidiana.

Vertov introdujo en su película una variedad de tomas complejas e innovadoras que reflejan la modernidad de la ciudad, los edificios, la población e industrias que habitan la ciudad. Aunque no tiene títulos o narración, el director consigue transmitir de forma natural las maravillas de la ciudad moderna, logro que inspiró el trabajo de Flores.

“Mi director favorito es Dziga Vértov, como otra referencia que de ahí parte todo lo que me interesa. Más allá de si me gustó, su trabajo cambió mi forma de pensamiento”, dijo.

Durante su carrera, Flores ha trabajado en múltiples plataformas de realización audiovisual, entre ellas director, productor, camarógrafo, director de fotografía, locutor y operador de radio en Frecuencia Tec, y bibliotecario y archivista de cine con Craig Baldwin. Debido a lo anterior, Flores se considera como realizador.

“Al final produzco algo que tiene que ver con audiovisual pero que no es necesariamente la idea típica que tenemos del audiovisual narrativo”, indicó.

Algunas de las producciones en las que ha participado son: Chupacabras (1999), Paola Cenó Conmigo (2000), Non Jazz Trío (2001), The Movie with the Cameraman (2005), Film Noir (2007), 1/48 (2008), entre otras.

En el 2007, el interés por compartir su conocimiento audiovisual lo introdujo al ámbito universitario como profesor del departamento de comunicación en su alma mater.

“Me interesa compartir los procesos por los que yo he pasado y que me han llevado de un punto a otro. Para compartirlo se necesita saber cómo se hace una película y tienes que tener todo ese bagaje o contexto de la producción audiovisual”, dijo.

Aunque se describe primero como cineasta y luego como profesor, Flores señaló que todo lo que realiza como maestro siempre esta siendo filtrado a través de su perspectiva como cineasta.

“El ser profesor y realizador lo veo como un conjunto. Me encanta dar clases pero igual todo lo que hago lo estoy haciendo para pensar en el proceso donde voy a hacer algo audiovisual. Quisiera ser más realizador pero todo esto de dar clases me alimenta muchísimo”, comentó.

Actualmente imparte las materias de realización documental, producción cinematográfica, estática de medios, diseño y producción de narrativas y un tópico de cine, fotografía y cine experimental a los alumnos de comunicación y periodismo del Tecnológico.

“Las clases que más disfruto impartir son cine experimental y estática de medios, porque se relacionan más al área que yo trabajo y porque son clases que cuestionan cosas que normalmente no hacemos”, indicó.

El profesor comentó que le gusta introducir a los alumnos en dinámicas donde se cuestionen y pregunten cosas que a veces son lo que deben ser simplemente por designio social.

“Ese cuestionamiento puede llevar, o al menos a mi me llevó, a un desarrollo personal sobre cómo encontrar el camino hacia donde ir, porque sino se cuestionan las cosas te quedas con lo que te dijeron y eso se puede convertir en algo muy estancado”, dijo. “Se haga lo que se haga me interesa que las personas busquen procesos internos más que el nivel profesional del producto”.

Al hablar sobre el cine nacional, el profesor señaló que el panorama ha mejorado y cada vez se abren más posibilidades para realizar productos audiovisuales.

“Con la democratización de los medios, donde cada vez es más accesible el tener un buen equipo, me parece que es interesante que las posibilidades están para que el que quiera y se comprometa a producir contenido tanto para los medios de manera independiente como de manera industrial”, expresó.

Flores enfatizó que la apertura de medios para producir aumenta en mayor medida el desarrollo de plenitud del que lo practique.

“Más que si hay industria o no hay industria, me parece que lo padre es que las posibilidades ahora son más viables y puedes vivir de eso a través de la realización de productos comerciales o video corporativo”, indicó.

Su filosofía indica que, si te empleas desde la perspectiva de desarrollar plenitud en uno mismo, el resultado es más  interesante, incluso si hay industria o no.

Fotos tomadas de: Facebook, Rebelde Mule, Guillermina Jaramillo.

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